Bautizados como los "Ángeles Malos" por un famoso programa televisivo de misterio, lo cierto es que estas pinturas con casi cuatro siglos no dejan indiferente a quienes las hemos visto.
Cuando Alfonso VIII fundó la ciudad de Plasencia, ordenó hacer constar en su escudo la inscripción UT PLACEAT DEO ET HOMINIBUS, que viene a ser “para el placer de Dios y de los hombres”, pero no pensó que 827 años más tarde, cada habitante, cada visitante, iba a ejercer literalmente el placer de disfrutar la ciudad.