Cultura

Cancho Roano Tartésico

Un cumpleaños siempre es motivo de alegría, alborozo, alharaca… Siempre lo personificamos pero, a veces, toca celebrar cumpleaños de algo tan aparentemente falto de vida como son las piedras o los monumentos.

 

Y digo aparentemente falto de vida porque nuestro patrimonio está más vivo que nunca. Cada año crece el número y se consolidan las celebraciones en torno a él: Emerita Lúdica, Festival Medieval de Alburquerque, la Batalla de la Albuera o la de Arroyomolinos, el Festival Templario de Jerez o De la Luna al Fuego, en Zafra, son buenos ejemplos de que nos gusta vivir, revivir y apreciar el legado que el pasado nos ha dejado.

 

Luego está la parte humana que le da vida como los recreadores históricos que, sin inventarse nada ni disfrazarse (por favor), acercan los conocimientos que la arqueología brinda al público, haciendo de puente entre las largas y, para algunos, tediosas memorias de excavaciones o investigaciones y conclusiones de estudios y debates que el gran público no lee de manera asidua.

 

Y ya en la cúspide de esta pirámide, sitúo con todo respeto a los arqueólogos que tanto esfuerzo físico e intelectual dedican a desvelar los datos que cada campaña, cada trozo de cerámica por minúsculo que sea o cada vestigio aportan pero que hay que descifrar e interpretar. No es un oficio romántico a lo Indiana Jones (con más tintes de expoliador que de arqueólogo) ni tampoco labor de ratones de biblioteca. Es una mezcla de muchas cosas, una polivalencia que les lleva del calor extremo de las campañas de verano al frío más absoluto que la ignorancia a su trabajo produce a veces. Para eso hay que valer y Sebastián Celestino dejó una huella más el 9 de Septiembre, en Cancho Roano.

 

 

Ayer, 9 de Septiembre, se celebró el 25 aniversario del Centro de Interpretación de Cancho Roano, que no de su descubrimiento como he escuchado por ahí. El descubrimiento del yacimiento se produjo en 1978, es decir, hace ya 48 años, de manera accidental por un labrador que realizaba tareas de nivelación en su finca “La Torruca”. Fue el arqueólogo Juan Maluquer el encargado de dirigir las primeras excavaciones ese mismo año. Desde el principio tuvo claro que se trataba de un santuario. Lo hizo durante 11 campañas que fueron arrojando, poco a poco, la luz necesaria para ir definiendo más los restos monumentales. La dirección de Maluquer finalizó a su fallecimiento en 1987 y la siguiente campaña, en 1988 recayó bajo la dirección de Sebastián Celestino hasta la finalización de la excavación integral en 2021, coincidiendo con la inauguración del centro de interpretación.

 

Cancho Roano ha dado grandes alegrías y ha proporcionado a la historia de este país elementos suficientes para considerar la existencia de una cultura, la tartésica, tan desconocida como enigmática y que gracias a Celestino y actualmente a su compañera Esther Rodríguez, están aportando datos que, sin duda, reescriben a diario la historia antigua de nuestro país.

 

 

El enigma que Tartessos plantea se centra en la actualidad en la zona que va desde la cuenca media del Guadiana hasta el Algarve portugués. Existe también la llamada periferia tartésica, en la que podríamos encuadrar, por ejemplo, el tesoro de Aliseda, los vestigios encontrados en la Sierra de Santa Cruz, el Jarro de El Tudal en Villanueva de la Vera… Pero principalmente en El Turuñuelo que ha proporcionado miles de nuevos amantes a la arqueología y el mundo antiguo.

 

Pero cuidado, no todo lo que oigas o leas sobre la cultura tartésica te llevará por el buen camino. Habrá quien te intente conducir hacia la Atlántida, a Tarsis o a los pies del supercentenario Argantonio. Y es que el mito sobre algo aún tan desconocido como esta cultura que fusionó los movimientos locales con la cultura orientalizante, es campo abonado para frikis, magufos y demás pirados pseudocientíficos que se imaginan platillos volantes descendiendo acarreando sillares ciclópeos para construir santuarios y ciudades inexistentes.

 

Por eso yo te recomiendo que para saber más sobre este y otros hallazgos que la arqueología relaciona con la civilización tartésica, acudas siempre a los estudios y conclusiones de los arqueólogos. Tenemos la fortuna de contar en nuestra tierra con los mejores especialistas en esta cultura.

 

 

 

Y por último quiero recomendarte que si no conoces Cancho Roano lo hagas cuanto antes. No porque se vaya a mover de allí ni le vaya a caer un meteorito encima, faltaría más. Solo por una razón, si te interesa la antigüedad no puedes vivir sin pasar unas horas en ese yacimiento, sería imperdonable.

 

La entrada al Centro de Interpretación y al yacimiento son gratuitas (De octubre a marzo (invierno): Lunes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00; domingos de 10:00 a 14:00. De abril a septiembre (verano): Lunes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00; domingos de 10:00 a 14:00).

 

Y se llega, con Google Maps, conduciendo hasta  aquí .