Turismo

Las de la Sierra (Fregenal y Bodonal)

Continúo, o mejor dicho continuamos ya que me acompañas, por el viaje que dejamos hace un par de semanas aparcado en Higuera la Real en este periplo que nos lleva a recorrer todos los pueblos de la Provincia de Badajoz.

Nuestro siguiente destino será Fregenal de la Sierra para viajar posteriormente hasta Bodonal de la Sierra.

Viajar se me antoja poético desde que escuché por primera vez el poema “Ítaca” de voz del gran Jose María Pou (te lo dejo aquí). Viajar por la provincia de Badajoz, kilómetro a kilómetro, también lo es. Decía Kavafis en su poema “Cuando te encuentres de camino a Ítaca, desea que sea largo el camino, lleno de aventuras, lleno de conocimientos”. Todo eso, te lo aseguro, lo encontrarás siguiendo este recorrido. Cada población es un libro abierto en el que encontrarás aventuras sin fin, las que escribieron quienes vivieron allí. Trataré de contarte todo y si algo se queda entre las teclas o mis dedos, que no en mi corazón, tendrás un motivo más para enriquecer este relato.

Si vas andando desde Higuera hasta Fregenal, tardarás apenas una hora en recorrer los 4,4 km de distancia. Si lo haces en coche, como ha sido mi caso, unos 10 minutos y poco más de 5 km.

 

 

Un total de 4.715, frexnensa arriba, frexnense abajo, viven en esta población del Suroeste extremeño y pacense. Sé que se les conoce también como panchurros y aunque parece ser un término burlón, si yo fuese frexnense lo ostentaría con mucha honra. Podría proceder el mote de la forma del pan, alargado y trenzado, o de comer pan con churros. Ambas cosas, te lo aseguro, son verdaderamente deliciosas. De hecho, lo primero que hago al llegar a Fregenal es ir a comer unos churros o migas, según me dé, a Los Mellis.

 

 

Con la tripa llena, tiro por la Calle Reyes Huertas hasta llegar a la Plaza de la Constitución. Aquí hay que detenerse porque el castillo templario está a la vista pero no lo parece. Lo ocupa la Parroquia de Santa María, la Oficina de Turismo, el Mercado de Abastos y la Plaza de Toros. Y es que si quieres ver las murallas tendrás que rodear la manzana por las calles Peso y Cava. El conjunto es Bien de Interés Cultural (BIC).

 

Resulta curioso ver una Plaza de Toros dentro de un castillo, las hay en Aroche (Huelva), Las Guardas (Sevilla) y Piedrabuena (Ciudad Real) y, por supuesto, en Fregenal de la Sierra.

 

 

Recorrer las calles de Fregenal después de visitar el castillo no tiene precio. Calmadamente, no hay prisa, ¿para qué tenerla cuando todo lo que vas viendo te agradas?. Un conjunto de singular belleza con calles tan estrechas y pintorescas como tranquilas que muestran la seña inconfundible de un rico pasado medieval, templario para más señas, pero también de lo auténtico y tradicional.

Sabemos que hombres y mujeres del Calcolítico poblaron la zona según los restos que, en forma de menhires encontraremos repartidos por toda la cuenca del río Ardila en dirección a Valencia del Ventoso.

De época prerromana (Segunda Edad del Hierro) hay restos del castro céltico de Nertobriga, ganado por los romanos al asalto en el año 152 antes de nuestra era, hazaña llevada a cabo por el Pretor Marco según cuenta el historiador Polibio. Así, Nertogriga pasó a ser Nertobriga Concordia Iulia fundada en el siglo II antes de nuestra era. Al igual que el Castro Céltico de Capote, en Higuera La Real, Nertobriga se encontraba dentro de los límites de la Beturia Céltica y de la provincia de la Hispania Ulterior para pasar a la Baetica en época cristiana hasta la dominación musulmana.

 

 

Algo de leyenda tiene la conquista de Fregenal a los moros (no tomes el término moro como algo peyorativo, no es la intención, es un término histórico de época romana “maurus”). El caso es que Fernando III entrega el lugar a la Orden del Temple por su ayuda y del temple pasa a manos de Gonzalo Sánchez de Troncones por gracia de Fernando IV.

Fregenal tuvo una importancia estratégica que los Reyes Católicos advirtieron por su cercanía a Portugal. Así su fortaleza vivió años de esplendor militar con tanta ida y venida de soldados y personajes de sangre azul como Fernando de Aragón o la infanta Isabel de Aragón.

 

 

Fregenal tuvo también presencia en la colonización de América a través de personajes como Alonso Rodríguez Santos, antepasado de Simón Bolívar, el humanista Benito Arias Montano, Francisco Gómez Cid, Fray Juan Franco, Fray Benito Hermoso… Y todo ese tránsito tuvo un retorno que se transformó en el crecimiento de la población llegando a tener 8.000 habitantes.

Otro de los personajes ilustres de Fregenal es Juan Bravo Murillo, que a algunos les sonará a parada de Metro pero que tuvo mucho que ver con la política y la modernización española del siglo XIX.

Y entre historias e historias se me acaba el tiempo para continuar en Fregenal no sin antes pasar por la Ermita Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, a 6 km de la población, de estilo barroco y datada entre los siglos XVI y XVIII. Pero antes de ir, tienes que probar las gambas al ajillo del Mesón Lara, que son algo de otro mundo.

 

 

Tras recorrer poco menos de 10 km, llegamos a Bodonal de la Sierra y aparco en las inmediaciones de la Iglesia. Dicen los datos del censo que tengo disponibles que aquí viven 982 bodonaleros, popularmente conocidos como bonalejos, leñaores, bodonaleritos o meloneros.

Un reto mientras paseamos, intenta decir esto de Bodonal está bodonaleritada ¿quién la desembodonaleritará? El desembodonaleritador que la desembodonalerite, buen desembodonaleritador será. Uff, casi misión imposible.

 


611 Metros de altitud sobre el nivel del mar en un valle adehesado protegido por la Sierra de Tentudía hacen que Bodonal tenga veranos calurosos y secos e inviernos frío y moderadamente húmedos.

Y sí, he tenido que parar varias veces para contemplar la belleza de la dehesa. Es uno de los bosques más bonitos que he visto en toda la región. En primavera la estampa es idílica: el sol se cuela entre las ramas de encinas y alcornoques, la tierra está tapizada de verde salpicado por florecillas y cuesta ver el azul intenso del cielo. Cuenta esta dehesa con un árbol singular, el Alcornoque de los Galaperales, precioso ejemplar con unos 15 m de altura.

No me fío de lo que he encontrado sobre el origen del nombre que parece derivar del asturleonés “bodón” (terreno pantanoso) que a su vez deriva del dios celta Bodus. Pienso que habría que complicar un poco las cosas para después, sumarle el sufijo “al” y que el resultado fuese abundancia de terreno pantanoso… o algo así. Me parece un poco rebuscado, épico y legendario. Otra teoría lo deriva del término “bodeguinal” por la existencia de varias bodegas.

 

 

El caso es que en Bodonal de la Sierra se encontró el Tesoro de Bodonal que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Qué rabia me da que joyas patrimoniales estén expuestas en museos de fuera de la región o incluso en el extranjero, como el carro de Mérida que se encuentra en el museo francés de Saint Germain en Laye).

El tesoro en cuestión se compone por un conjunto de 19 piezas de oro macizo y data del bronce final y apareció en el interior de una vasija de cerámica. Lo curioso es que son fragmentos de torques o collares, de estilo irlandés o de la costa atlántica francesa. Tiene unos 3.000 años de antigüedad y la particularidad de que, al ser fragmentos de otras piezas, torques, se considera que era material para fundición.

 

 

La historia de Bodonal está salpicada por el dominio de las órdenes militares medievales al haber estado bajo jurisdicción de la Orden del Temple desde la Reconquista hasta que, a la caída de los templarios, pasó a la Orden de San Juan de Jerusalén. También estuvo adscrita al Renio de Sevilla hasta 1833, año en el que pasó a formar parte de la provincia de Badajoz.

La Iglesia de San Blas se comenzó a construir en el siglo XVI, con una base renacentista de la que conserva la portada. Resultó seriamente dañada por el terremoto de Lisboa de 1755 lo cual hizo que se tuviese que reconstruir entre los siglos XVIII y XIX. En su interior guarda maravillas como un capitel romano reutilizado como pila de agua bendita, un retablo barroco y la Cruz de Malta de la Orden de San Juan de Jerusalén.

 

No me dió tiempo a visitar la Ermita de Nuestra Señora de Guía, pequeñita, del siglo XVI que cuenta con una curiosa portada en la epístola tallada en granito con un friso renacentista que muestra efigies en relieve de leones. Tampoco el Santuario de las Flores que aún datando del siglo XIII fue remodelado en el siglo XVIII “abarrocando” su aspecto, aunque barroco, barroco… barroco popular. Estos lugares los dejo para tu aventura.

Y entre encinas, alcornoques, templos y templarios finalizamos este recorrido que está entre las excursiones bonitas que puedes realizar cualquier sábado o domingo. Nuestras próximas paradas: Segura de León y Fuentes de León.

Feliz viaje.

 

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